El domingo llegué a Montevideo después de casi un año de estar en Barcelona. Fue una llegada un poco rara, porque le pedí a la gente que no me fuera a buscar al aeropuerto. Después fui para casa y comimos pasta con la vieja. Más tarde vinieron algunos amigos (los sapos). La verdad que estuvo bueno, además conocí a Joaquín, el hijo de Pablo.
Acá dejo algunas fotos. Como verán, se me cae un poco la baba.

Reunión de gordos!!!

Ale se queda pelado!!!
Que feo que soy!

Victoria, Cristián (el padrino), Pablo (el padre)
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